
No lo digo yo. Grandes economistas, obviamente, no los del sistema, lo vienen planteando hace tiempo.
Mi amigo y compañero de ATTAC Goyo López, hace año y medio se preguntaba: ¿Debería España salir del euro? Cuanto antes, es tarde y afirmaba: “Hay quienes dicen que una salida del euro de España en el contexto de la actual crisis sería un desastre. Sin embargo, los/as que así se manifiestan no suelen calificar de desastre lo que YA está aconteciendo como consecuencia de seguir aferrados a toda costa al euro y a sus reglas: las nulas esperanzas de millones de trabajadores/as de encontrar un empleo, la quiebra generalizada de administraciones públicas y los servicios que hasta ahora venían prestando, el miedo creciente de la gente a su futuro inmediato, el poder absoluto de los magnates de las finanzas gracias a la connivencia de políticos cómplices, el aumento de la represión policial para frenar las ansias de ciudadanía de la gente indignada, el pisoteo de derechos sociales porque la estabilidad presupuestaria se impone a las personas,...”

Muy de acuerdo con él, suscribo que lo mejor sería “cambiar las cosas desde dentro del euro” (caso de Miguel Otero, de ATTAC España), pero, como eso no es así, y como no se están acometiendo en la Eurozona los cambios en profundidad que afecten a la actual estructura que sustenta al sistema financiero y monetario, por eso apostamos por la ruptura, e intentarlo al margen.
Economistas serios e independientes confiesas hoy que “Sin moneda propia y sin autonomía monetaria es imposible hacer frente al drama social y económico, tanto más cuanto que la política fiscal también ha quedado anulada con el Pacto de Estabilidad, alevosamente constitucionalizado”. Así consta en el manifiesto que más abajo reproduzco y que invito a leer, reflexionar y -si estás de acuerdo- firmar.
Anguita, que ya fue clarividente antes de entrar y ya nos advirtió con lo de Maastricht y nadie le hizo caso, ya lo ha firmado, y mucha gente más. ¿Te animas? Cuestiónatelo, al menos.

MANIFIESTO:
La dramática situación social y económica en la que está hundida nuestra sociedad exige una política capaz de crear las condiciones para salir de la crisis. Es una necesidad urgente. El tiempo se ha convertido en un dato primordial por los riesgos de agravamiento y degradación que existen, por el enorme sufrimiento social que provoca la persistencia de las políticas de ajuste, austeridad y privatización de lo público.
















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